lunes, 8 de junio de 2015

SEP Digital Año 2 Nº8 (EDITORIAL)

El hecho de escribir, aunque no lo creamos así, trae aparejado una gran responsabilidad que es la de utilizar las palabra justas, cuando corresponde y en el lugar adecuado. Para ello es necesario saber el valor de cada palabra y el efecto que estas pueden causar en el lector, ateniéndonos a las consecuencias que puedan traer consigo al unirse éstas incorrectamente.
Hay un viejo dicho que dice “si lo que tienes que decir (o escribir) no es mejor que el silencio, mejor no lo digas (o escribas)” y aunque, como también dicen, "a las palabras se las lleva el viento"… a los escritos, no.
Años atrás, con motivo de la inauguración de la Feria Internacional de Guadalajara (México), la entonces Ministra de Cultura de España, Ángeles González-Sinde, dijo:
"Los autores literarios son ahora más poderosos que los políticos, pues mientras éstos tienen el poder de los Ejércitos, los autores tienen el poder sobre las almas".
Si estas palabras son ciertas, lo que creo firmemente, y la pluma tiene tanta influencia, aquellos que estamos detrás del teclado deberíamos tener mucho cuidado en cómo aplicamos ese “poder”, ya que las simples líneas de esta revista digital, un blog, un artículo periodístico o un cuento, pueden influir en alguien que tenga en sus manos las herramientas físicas y económicas para producir un verdadero cambio, sea este positivo o negativo.

Con los medios modernos de comunicación, como Internet, esto se hace más patente, ya que lo que fue escrito en un computador de Paraguay es posible que se lea en algunos minutos en España o en China. Por ello, de nosotros los escritores, depende usar la combinación adecuada de palabras para que estas se conviertan en una herramienta de transformación positiva y no en un arma más de destrucción masiva
Alejandro Hernández y von Eckstein
Vicepresidente SEP

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