sábado, 11 de agosto de 2012

Carlos Colombino (Esteban Cabañas)(1937-)


 Nació en Concepción. En 1997 Esteban Cabañas, alias del famoso pintor Carlos Colombino, gana el primer Premio de Novela del Club Centenario con su espléndida novelette DE LO DULCE Y LO TURBIO.
Quien sólo conociera la obra poética de este autor, experimentaría una sorpresa sólo comparable al placer estético que este libro en prosa le suscitaría. El Esteban Cabañas de PREMONICIONES (1986) o de DESENTIERRO (1982); el Cabañas de versos que sólo eran renglones paralelos, carentes de medida en su mayoría y de música en su totalidad, ofrecía al lector obritas de muy difícil comprensión y al parecer carentes de sentido. El lector avanzaba por los renglones de sólido prosaísmo, deseoso de captar un pensamiento, una intuición reveladora y de llegar así el sentido de páginas oscuras. Y cerraba por fin el libro fatigado y frustrado en su inútil porfía. O leía simples futesas, que no otra cosa le parecían "poemas" como éste:
 
Un cielo dos palabras
la ventana tiene dos palabras
el lápiz tiene dos palabras.
 
Dos palabras solamente
lo demás no importa.
 
Dos palabras solamente
por su hermoso sonido.
 
El cielo abierto
el fondo de los árboles
tienen dos palabras
que te repito
sin que sea necesario decirlas.
 
Este "poema" de Premoniciones es un ejemplo ilustrativo desdén por la poesía realmente poética, musical, deleitosa. Pero si este imaginario lector del poema citado arriba leyera De lo dulce y lo turbio, quedaría estupefacto: Esteban Cabañas escondía en sí un notable poeta, que acaso hubiera querido disimular tras un vanguardismo más o menos trasnochado.
El crítico Edgar Valdez ha dicho muy acertadamente al comentar De lo dulce y lo turbio, que el talento narrativo de Esteban Cabañas "se prueba -entre otras cosas- por la avidez con que el lector procura agotar el desarrollo de la trama, aunque a menudo deba detenerse para disfrutar de párrafo como éste, que describe una tormenta:
 
Era una sombra poblada de relámpagos, de serpientes luminosas;
una sombra envuelta en nebulosidades rosadas y oscuras, a veces
azulencas. Las serpientes se dibujaban rasgando la tersura del cielo
y lo despedazaban en enormes piezas geométriacas.
 
Esteban Cabañas nos relata episodios de la conquista del Río de la Plata por la Armada de Don Pedro de Mendoza, tema desarrollado artísticamente por Enrique Larreta, en forma parcial, en el libro Las dos fundaciones de Buenos Aires. En este hermoso libro del autor de La gloria de don Ramiro, el asesinato de Osorio por orden del Adelantado Pedro de Mendoza ocupa un lugar importante, como también en el de Esteban Cabañas.
Enrique Larreta se apoya en nuestro Manuel Domínguez, crítico del carácter del asesinado, como para paliar en algo la culpa del asesino. Tanto en Larreta como en Cabañas-Colombino, el remordimiento de don Pedro inspira páginas memorables.
Personaje importantísimo en De lo dulce y lo turbio es Domingo Martínez de Irala, dos veces gobernador del Paraguay de la conquista, creador del Cabildo de Asunción, política sagaz y ambicioso de quien Marco Antonio Laconich nos describe el carácter no precisamente sin tacha en un libro admirable: Caudillos de la conquista.
Domingo Martínez de Irala es figura histórica que interesa a nuestro autor desde hace mucho tiempo. En un libro de 1982 publica un poema poco o nada inteligible sobre el conquistador y además publica el testamento de Irala. Pero ¡qué diferencia entre lo que ahora leemos tocante el mismo personaje histórico! Ahora sí el gran pintor Colombino - "el más importante en el presente y el pasado del arte paraguayo", según más de un crítico de arte- ahora sí es igualado por el escritor Esteban Cabañas!
Leamos un párrafo del "Relato de Domingo", esto es, de Martínez de Irala, páginas 55 y siguientes:
 
Llevo treinta y siete días en Buena Esperanza, vaciando el bacín de Don Pedro. De tanto en tanto él levanta la vista y me pregunta: "¿Quién sois?" Igual que siempre, como todos los días. "Encima -piensa Don Pedro- para mayor confusión ahora me ha brotado otro Domingo Martínez, fabricante de peines para la barba y unos cuchillos como los de Flandes, parecidos a los que usábamos cuando yo fungía de paje de Don Carlos. A veces me preguntó quién de estos dos es mi secretario". Me ausculta con un suspiro, esperando encontrar al otro... Me ha pedido que llame a Ayolas. Estoy terminando estos menesteres y voy a hacerlo luego.
 
Cabañas nos instala no sólo en el sur de la América del Sur del siglo XVI, sino en la España y la Europa de Juana La Loca, Carlos Quinto, Santa Teresa, Durero, el Tiziano y numerosos conquistadores de la Armada de Don Pedro. Y esto lo hace en un ambiente de sueño, en muy poético duermevela. De súbito en la página 61 aparece un tal Jacobibn Rasquin, el cual no es otro sino el contemporáneo poeta del siglo XX, Jacobo A. Rauskin (Villarrica, 1941).
En el "Final" de la obra el autor evoca la muerte de Ayolas, el cual antes de emprender su viaje en busca de oro y gloria, deja en, manos de Domingo Martínez de Irala el nombramiento de lugarteniente hasta su regreso. "Lo único que importa -razona Irala- es el documento que me confirma como lugarteniente; con este papel exigiré el lugar al que estoy destinado desde el día que mataron a Osorio, a quien juré vengar. Pero, ¿es verdad esta venganza o es mayor verdad esta ambición?"
Como se ve, el asesinato de Osorio persiste en el recuerdo de quienes asistieron al crimen de Guanabara.
Ver Edgar Valdez, "De la crónica a la poesía", reseña de la novela De lo dulce y lo turbio, Ultima Hora, Correo Semanal, de febrero de 1998".
En julio de 1998, Carlos Colombino, alias Esteban Cabañas, fue galardonado con el primer premio en un concurso que en Asunción se organizó para rendir homenaje a Federico García Lorca. El poemario premiado se titula El náufrago insumiso. En el acta correspondiente, el jurado exalta "Los valores de lenguaje, recursos expresivos y claro tono lírico" de la obra premiada. Es de lamentar que en la poética de Esteban Cabañas se desdeñe la musicalidad, opina quien ahora traza estas líneas. H.R.A.
Fuente: HISTORIA DE LA LITERATURA PARAGUAYA . Por HUGO RODRÍGUEZ – ALCALÁ. Universidad de California, RIVERSIDE - Colección Studium-63 - México 1970 © HUGO RODRÍGUEZ – ALCALÁ / DIRMA PARDO CARUGATTI. Editorial El Lector, Diseño de tapa: Ca´avo-Goiriz. Asunción – Paraguay. 1999 (434 páginas)

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