sábado, 11 de agosto de 2012

JOSÉ FÉLIX CARRILLO

PALABRAS

A pesar de que amarraron grillos a las voces,
y poblaron de rejas los espacios
y cubrieron de gris oscuro los techos,
no por eso acallaron las palabras
que diáfanas brotaron de la fuente
y se fugaron aladas
hacia el eco de las simas,
esparcidas en el viento
como mariposas sedientas
de alcanzar la luz.

Y no se oyeron los vocablos
en el mar profundo,
el oleaje rumoroso los acalló,
dispersando todo.

No por eso dejamos de pronunciar
las palabras.

No por eso cedimos ante el silencio.

El deseo de perseverar
se adueñó del sueño,
y despertamos ansiosos remando
con la fatiga a cuestas por preservarlas
hasta alcanzar la esperanza
de liberarlas,
hasta ascender las cumbres
con su lumbre.

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