domingo, 19 de agosto de 2012

VÍCTOR R. CASARTELLI( 1943- )

Nació en Puerto Pinasco. Poeta. Ex-presidente y miembro de la Sociedad de Escritores del Paraguay, (SEP) y de la Academia de la Lengua, Víctor Casartelli ha desempeñado y sigue desempeñando una activa campaña de promoción cultural. Actualmente es agregado cultural de la Embajada de Paraguay en el Perú. Es autor de cuatro poemarios: TODOS LOS CIELOS (1987), su primer libro, LA TRANSPARENCIA DE LOS DÍAS (1990; Premio El Lector), LA VIDA QUE VIVIMOS (1992) y LA EMOCIÓN QUE NO CESA (2001). Tiene también poemas publicados en revistas literarias y antologías nacionales y extranjeras.
 
POESIA
 
a Li Tai Po, que estará
 
bebiendo vino en las estrellas
Esta pasión secreta que nos mueve
a descifrar los símbolos, los sueños,
para cifrar con ellos la certeza,
¿es pasión en verdad o es la quimera
de urdir algunos versos con la trama
del amor, el dolor y la belleza?
Temblando ante la flor que se abre al mundo;
extático ante el beso o la mirada
que se prodigan los amantes núbiles
o sollozando sobre el pecho frágil
de los desamparados,
mi propia voz responde,
malabarando el verbo que se vuelve
–para mi corazón desguarnecido–
canción a la hermosura,
saeta del amor,
amparo en la tormenta.
 
ENTRE EL PERRO Y EL NIÑO, UN CORDEL
 
a J. A. Rauskin
 
Pasan despacio y son dos perfiles distintos en la esparcida luz sobre la acera. Tampoco idéntica lumbre les fulge en la sien; porque aún está en ciernes la razón en el niño y desde siempre maduro el instinto en el perro. Pero entre ambos tiembla un nexo divino, que jamás será traílla ni soga opresora, sino simple cordón umbilical por donde fluye un diálogo secreto y discurren, invisibles, el candor y la pureza en deífico engarce: el cordel. "El niño lleva un perro", dicen. Pero es el perro quien delante guía y conduce. Y quien, cuando el aire gira regresante, en ademán alerta olfatea, huele, husmea y, de súbito, para. Ya levanta las orejas: observa, escucha, atiende. Y con suave tirón, tal vez caricia imperceptible, conduce al niño hacia otra vida, hasta aquélla que late escondida, guarecida, temerosa del fragor impiadoso de la carrera humana: entre rotos ladrillos de un muro en ruinas, algún insecto erige todavía el mundo verdadero. Y niño él, ahora con ojos tan abiertos de tanto azoro, ya es descubridor de un mundo cierto que nítido pervive entre el acoso de la arcilla transitoria.
Perro pastor, pastor lejano, sin rebaños que velar, vuelto acaso compañero apacible y misericorde, sin atisbo de asombro en sus pupilas, ahora velando un niño lúcido, plácido entre la inquieta jauría, allí donde la súplica es balido, y ladrido la palabra dura.
 
(De: Todos los cielos, 1987)
 
LUNA DE ASUNCIÓN
 
Anocheces brillando en las cornisas
y en los buques dormidos en el puerto,
y amaneces marmórea, opacada
entre el claror del cielo allende el río.
 
 
IMAGEN RENOVADA
 
Cuando vengas al Sur
en busca del paraíso perdido,
no te olvides, viajero del norte,
de traer la filmadora
y la kodak instantánea,
pues no bastan los ojos
para mirar
la gracia de los niños
espiritados
que se afanan como limpiaparabrisas;
la burdel belleza de las adolescentes
tratadas;
el divertido disfraz del indio
de los indios;
la colorida lámina del payaguá
extinguido;
la humeante negrura de las ollas
populares,
aquí,
en este perdido paraíso.
 
(De: La emoción que no cesa, 2001)
 
 
Por TERESA MÉNDEZ-FAITH 
Editorial El Lector, Asunción-Paraguay 2004

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